Era un atardecer, el anciano vuelve de su ardua labor en la parcela, donde surcaba con un azadón la tierra, preparándola para al otro día sembrar papa muy temprano. Se devuelve al pueblo, no sin antes pasar a la choza hecha con adobe, no adobe acrobat, sino una mezcla de barro y paja que usaban para hacer edificaciones. Llega a la choza que era donde guardaba la herramienta tanto para cultivar la tierra como para arriar el ganado, era un poco más grande que una habitación, con poca iluminación ya que por ser antigua no tenía luz eléctrica, las ventanas eran unos rudimentarios agujeros en la pared, muy cerca al techo. De antaño, esta choza era donde se atendía a los jornaleros antes y después de trabajar, no almorzaban, les daban un desayuno trancado y no comían sino al volver por la tarde. Llega el Hipólito el anciano, a la abandonada construcción, abre la puerta que se arrastra en el piso que es de tierra, entra, deja el azadón a un lado y prende una lámpara de esas de kerosene y...
Este es un espacio para compartir algo de lo que escribo, no soy escritor, no se si lo sea algún día, pero quiero experimentar que sale de este proceso.